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El
spanking, o flagelación suave, es una forma de disciplina mucho más personal
e íntima que otras. No hay nada como la sensación de tener a tu víctima sobre
tus rodillas, con las nalgas desnudas arqueadas, estremeciéndose de temor y
anticipación. Para la víctima, proporciona un sentimiento excepcional -
física y mentalmente.
Uno de los
factores que separan al spanking de otras formas de disciplina es la
ubicación deliberada, e incluso ceremonial, de los participantes. Aunque
algunos spankings son casuales, prefiero los que incluyen el ritual del
posicionamiento. Tanto el azotador como el azotado adoptan posturas que
faciliten y mejoren la experiencia. Estas posiciones, generalmente, conducen
a dar al azotador una ventaja sobre el azotado. El azotador o azotadora
disfruta de las siguientes ventajas:
- De pie o sentado, el azotador se sitúa
cómodamente.
- Es capaz de mover su brazo en un
ángulo natural, siendo así capaz de realizar un spanking prolongado son
facilidad, gracias a su posición.
- Como puede mover su brazo en este
ángulo natural, el azotador puede azotar los lugares deseados con
preción y fuerza.
Si
está de pie, quien azota no sólo puede mover el brazo sino que también puede
rotar el cuerpo para liberar la máxima energía sobre un trasero que la espera
ansiosamente. La posición del azotado, en cambio, está diseñada para exponer
completamente sus nalgas y colocarlas en el ángulo y a la altura adecuadas.
Por tanto, el azotador está en posición de azotar fácilmente el trasero en el
ángulo correcto, y es mucho más difícil que un golpe caiga demasiado alto o
demasiado bajo. Además, ambas posiciones permiten que el azotador controle
fácilmente al azotado.
El azotador se
sienta o se queda de pie más alto que el azotado, y adquiere la capacidad de
manejar y situar al azotado con facilidad. El azotado obtiene los siguientes
efectos de su posición:
- Excepto por la notable excepción de
sus nalgas, creo que es importante que el azotado se encuentre
relativamente cómodo, de tal manera que pueda concentrarse en las
sensaciones que se le infligen. Al doblarse y adquirir la posición para
recibir el castigo señala el principio del mismo y dispara la
anticipación.
- Un azotado convenientemente colocado
tenderá a ser azotado más fuerte y más completamente en la "zona de
sentarse" sensible. Ponerlo sobre las rodillas es una postura
infantil y humillante. "Asumir la posición" es humillante y
profundiza en el hecho de que va a ser azotado. Un trasero adecuadamente
colocado está completamente expuesto. Los hombres muestran su ano y la
parte posterior del escroto. Las mujeres quedan incluso más expuestas,
con su recto y su vulva totalmente visible. Las posiciones de spanking
sitúan el centro de atención el el trasero de la persona azotada, un
hecho que no pasa desapercibido.
- No sólo es que el trasero esté
expuesto y destacado, sino que el azotado siente que lo está
"mostrando voluntariamente" y presentándolo para su castigo de
la misma manera en que el condenado coloca su cabeza bajo el hacha. El
azotado sabe que su trasero no puede evadirse o escapar a los golpes.
Ponerse en posición voluntariamente (aunque luego se le ate) es el acto
primario de sumisión en el spanking.
- Una vez posicionado, el azotado ha
cedido el control y no lo podrá recuperar fácilmente hasta que el
spanking termine. Va a tener problemas para retirar su trasero de la línea
de fuego, incluso aunque lo intente.
- Cuando uno permanece de pie, puede
apretar sus nalgas, mitigando el dolor de los golpes y la exposición.
Adoptando la posición adecuada, es más difícil apretar las nalgas y el
spanking se aplicará sobre un trasero relajado y rebotante.
Desde
el punto de vista de un amante de los traseros, hay pocas veces en que
alguien se muestre más adorable y hermoso que cuando está posicionado o
posicionada para ser azotado/a. No sólo es que el trasero queda destacado,
sino que adquiere una forma hermosa y resulta eróticamente respingón. Las
posturas de spanking son sexys incluso para las personas que no gustan de
esta práctica.
Posiciones
específicas.
A continuación
se describen varias posiciones eróticas y útiles para la práctica del
spanking, las tácticas que pueden usarse para mejorarlas y las precauciones
que hay que tomar. Todas las descripciones asumen que el azotador es diestro;
si fuese zurdo, inviértanse.
- Sobre el regazo. El azotador se sienta en una postura
cómoda en una silla sin brazos, con las piernas juntas. La persona que
va a ser azotada se acostará de bruces sobre el regazo del azotador, con
la cabeza hacia la izquierda y los pies hacia la derecha. Debe estar situada
a la suficiente distancia del vientre del azotador para que su trasero
esté convenientemente colocado sobre el muslo derecho de éste. La cabeza
y hombros de la persona azotada, así como sus rodillas, deben estar
anguladas hacia abajo para ofrecer las nalgas levantadas; si aprietas la
cabeza con una mano y das unos azotitos en los muslos obtendrás la
postura perfecta. Las rodillas deberán estar separadas al menos quince
centímetros; de esta manera, los genitales quedarán expuestos.
Dependiendo del tamaño de la persona, los dedos de los pies estarán
apoyados en el suelo o algo elevados. Igualmente, las manos pueden estar
apoyadas en el suelo o colgando; está prohibido dirigir las manos a la
zona de flagelación. De una manera u otra, todo el peso de la persona
azotada reposará sobre el regazo de la azotadora. Antes de empezar a
azotar, la persona azotadora agarrará la cintura de la víctima, por
encima de la cadera derecha, con la mano izquierda, para que no se
mueva. Entonces, podrá apoyar el codo izquierdo en la espalda -lejos de
la columna vertebral- para que no salte. Finalmente, la persona
azotadora levantará un poco la rodilla derecha y girará el tronco
también hacia la derecha: de esta manera dispondrá de un mejor
movimiento del brazo. La combinación de todas estas técnicas permitirá a
la persona azotadora sujetar firmemente a la azotada y sacudirle hasta
sacarle el alma.
- Sobre la rodilla. Es similar a la anterior, pero la
persona azotada está combada sobre la rodilla izquierda de la azotadora,
con las piernas sujetas por la pierna derecha de ésta.
- Las manos en los tobillos. Esta es la clásica posición de
disciplina inglesa escolar de la época victoriana. El o la estudiante
debe ponerse de pie en una zona libre de obstáculos con los pies bien
separados. Con las piernas y espalda rectas, debe doblarse y agarrar los
tobillos con las manos. Quien le vaya azotar debe vigilar las manos, y
si las mueve de los tobillos, añadir unos cuantos azotes a la cuenta.
Habrá de ponerse mirando hacia el lado izquierdo de el o la estudiante,
lo bastante lejos como para que la vara, fusta o paleta sobrepase la
nalga derecha y en la posición adecuada para que el instrumento de
flagelación alcance ambas nalgas simultáneamente. No es posible
exponerse más que en esta posición; cuando le decimos a alguien que se
doble y se agarre los tobillos, le estamos diciendo "tengo la
intención de azotarte seriamente el trasero. Así que no sólo me lo
ofrecerás para que lo haga, sino que además te esforzarás y harás todo
lo posible para mantenerlo así. Y durante la flagelación, seguirás
sacándolo y ofreciéndomelo". Dado que el ángulo entre piernas y
tronco es de mucho menos de 90º, esta posición separa las nalgas y
expone el recto y los genitales más que cualquier otra posición. Si se
desea atar a la víctima en esta postura, se puede hacer con una barra o
con un cepo.
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Esta posición de flagelación es, pues, magnífica,
pero sólo funciona bien y con seguridad para azotar a personas flexibles y no
demasiado delgadas, especialmente cuando se usa un instrumento pesado. La
gente poco flexible no puede alcanzar los tobillos sin doblar las rodillas. Y
los traseros demasiado delgados se estiran y dejan demasiado el descubierto
los huesos pélvicos, lo que es peligroso especialmente si se usa una vara o
pala pesadas.
- Las manos en las rodillas. Es una técnica más sencilla y segura
que la anterior. Visualmente se parece mucho, pero resulta más cómoda
porque las manos de la víctima agarran las rodillas en vez de los
tobillos. Dependiendo de las personas, esta posición puede ser incluso
más atractiva, pues la espalda se puede arquear un poco y la persona
azotada puede levantar el trasero. De hecho, contra más arriba se sitúen
las manos, más se pueden sacar las nalgas. De un modo u otro, y como en
el caso anterior, los pies habrán de estar bien separados y la posición
de las manos es obligatoria so pena de más castigo. Dado que la espalda
se puede arquear y por tanto las nalgas se pueden mover, se debe
utilizar alguna técnica para que el o la estudiante se mantenga
en la pisición correcta. Por ejemplo, se le puede obligar a mirar un
determinado punto de la pared.
- Sobre la mesa, de puntillas. Esta es otra postura escolar.
El o la estudiante debe recostarse sobre una mesa, con la nariz y el
pecho apretadas sobre la misma. Las manos deben apoyarse en la mesa (o
ser atadas a las patas). Entonces, deberá ponerse de puntillas para
levantar el trasero. Si durante la flagelación toca el suelo con los
talones, la gravedad del castigo debe incrementarse seriamente.
- Sobre un caballete. Esta es probablemente la mejor
posición para flagelaciones serias e intensas. El caballete debe ser muy
estable. La persona se recostará sobre el mismo, cargando todo su peso.
Los pies y las manos se aferrarán a las patas del caballete (o se pueden
atar). Se trata de una postura relajada y cómoda apta para azotar de
manera prolongada y muy intensa.
- Sobre la cama. Esta es otra postura ideal para
flagelaciones prolongadas e intensas. De hecho, es recomendable cuando
se piensa hacer una flagelación realista. La persona azotada se tumbará
boca abajo sobre la cama, con el bajo vientre y los genitales apoyados
sobre varios almohadones, y permanecerá con los brazos y las piernas
abiertos en X (o será atada en esta posición). Esta posición tiene la
ventaja de que los golpes, en vez de circular lateralmente como en las
demás, se dan de arriba abajo, con lo que la fuerza utilizable es mucho
mayor. Si realmente deseas sacar la piel a tiras a tu víctima, esta es
la posición ideal.
- De rodillas en la silla. Esta es una de las mejores posiciones
para flagelar a un nivel mediano a personas con grandes traseros.
Realizada adecuadamente, exhibe las nalgas como ninguna otra. El truco
radica en la ejecución. La persona azotada debe arrodillarse en el
asiento de una silla cómoda (reserva esas rodillas para después), de
cara al respaldo, con los muslos rectos y el tronco arqueado sobre el
respaldo. De nuevo, se le debe ordenar que arquee adecuadamente la
espalda. Hay dos cosas que concurren en esta posición: en primer lugar,
el respaldo de la silla impide que la víctima se doble tanto que el arco
de la espalda sea inadecuado. En segundo lugar, arrodillarse con las caderas
en el ángulo correcto permite que las nalgas sobresalgan más.
Tácticas
He descubierto
que las siguientes tácticas mejoran la posición y el mantenimiento de la
misma:
- Ajuste y reajuste. Creo que es importante posicionar y
ajustar a la víctima antes de dar el primer golpe. Se debe hacer énfasis
en colocar y presentar el trasero completamente. Durante la flagelación,
la víctima debe ser reajustada conforme varíe la posición.
- Instrucciones verbales. Es mejor ordenar a la víctima que
mantenga voluntariamente la posición, especialmente cuando se azota de
pie. Por lo tanto, la comunicación verbal es necesaria para hacer que la
persona azotada asuma la posición correcta continuamente.
- Exigencia. Uno de los aspectos disciplinarios
de la flagelación es que no importa lo perfectamente que se coloque la
víctima, siempre puede mejorar la posición, mostrar las nalgas un poco
más, etc... La persona que azota, por tanto, no debe sentirse culpable
de exigir posiciones un tanto excesivas o irreales.
Por Jack Rinella, autor de The
Master's Manual y dirigente del Instituto de Entrenamiento de Amos y esclavos
(USA), es un escritor freelance para varias publicaciones regionales y
nacionales de los EEUU, incluyendo el Gay Chicago Magazine, Drummer, y
The Leather Journal. Con más de catorce años de experiencia en el mundo
leather, la lista de las cosas que ha hecho ocuparía mucho más que una
mazmorra.
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EL LIBRO DEL DOLOR
RECOMIENDA:
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- Ponle mordaza a
la víctima. Como ya hemos indicado anteriormente, el principal peligro
del dolor es que quien lo sufre se muerda la lengua. Una mordaza de
bola lo impedirá eficazmente.
- Puedes permitir a
la víctima elegir entre estar atada o desatada. Si elige estar
desatada, entonces le proporcionarás el número de azotes que hayas
pensado, pero debe permanecer en la postura perfecta y completamente
inmóvil. Si pide estar atada, átala bien (no olvides sujetar las
caderas) y proporciónale el doble de azotes. Estas son sus opciones.
Pero si huyendo del doble de azotes elige estar desatada y no se
comporta perfectamente (silencio e inmovilidad absoluta en la
postura que se le exija), entonces la atarás y le proporcionarás el cuádruple
de azotes y un castigo adicional (por ejemplo, unas pinzas en los
genitales).
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