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Rituales de Bondage |
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(Nota al lector: En el mundo del bondage y la disciplina, los sentimientos de sumisión psicológica pueden reforzarse refiriéndose a la víctima como si se tratase de un menor, aunque en realidad el "menor" es mayor de edad. Es como cuando hablamos a nuestra pareja de "nene" o "nena". Tu pareja no es un "nene" ni una "nena", y mi pareja en esta historia no es un niño real. Parece estúpido tener que explicarlo, pero en estos tiempos de histeria sexual tal declaración no sólo es deseable, sino necesaria.) Mi muchachito ha
tocado el timbre. Sus pasos mientras sube las escaleras me despiertan
memorias de intensas experiencias físicas y psíquicas. Él ofrece y yo tomo, y
al tomar le doy. Nos encontramos en otro plano, otra realidad. No hay ayer.
No hay mañana. Sólo la vida tal como la experimentamos, segundo a segundo. La cámara ha sido
siempre parte de esa intensa interacción. Un peculiar tipo de orgasmo. Cuando
le filmo, le dibujo. Y al otro lado de la realidad, creamos fantasías para
nosotros y para otros. Fantasía para el cuerpo y la mente. Intensa. Obsesiva.
Me maravilla el temor y la fascinación que estas imágenes producen en otras
personas. Me pregunto lo lejos que estoy de la traviesa adolescencia de clase
media... Trae mi bolsa sin
que yo se lo diga. Conoce que el respeto en la acción y en la actitud es
mucho más importante que mil "Si, Señor". Así que me ofrece respeto
como un regalo total. A cambio, le llevo a lugares que nadie más puede tocar. Pide algunas
lecciones, porque sabe que las necesita. Otras, las creo yo. En esta lección,
desarrollaremos un ritual de bondage mágico para un amigo y dos cámaras. Se
excita cuando le fotografío, porque las fotografías son el resultado de
nuestras exploraciones sexuales compartidas. Está preocupado de que la
presencia de extraños afecten a su virilidad. Pero se que cuando empecemos, la
retención física del bondage será el único elemento de concentración que
necesite. Tengo fe en el bondage. También tengo fe en su pene. Con su tipo de
mentalidad, me hace saber lo bien que se siente. Es sólo otro paso en
el entrenamiento. Una exploración más de la confianza que se ha establecido
entre nosotros. Al hacerse vulnerable ante mi, descubre cuánto me preocupo
por él y, a cambio, cómo es de profundo su amor por mi. Cada vez que
practicamos, nos adentramos en nuevos territorios. A veces es físico. Otras
veces es psicológico. Para mi es una combinación de ambas cosas. Nos preparamos y
preparamos nuestro espacio de juego juntos. El bondage no es algo que yo le
hago. Es una exploración en la que nos embarcamos juntos. "Desnúdate."
Podría haberle quitado yo las ropas, pero no lo he hecho. La excitación, para
mi, es tomar lo que deseo, porque todo me es dado libremente. Las cuerdas
están preparadas como un sacramento, y las veo como tótems rituales, cargadas
de mi energía. Mi magia se libera a través de ellas. Son mis manos. Mi fuerza
vital. Mi manera de tocarle y sujetarle. Todo a la vez. Me gusta sujetarle,
y a él le gusta estar sujeto. Como en un yin/yang complementario, nos
plegamos a las curvas del otro. Él tiene una magnífica apariencia de origen
étnico, y un montón de pelo negro que acaricio. Quiero que me sienta y que me
conozca por mis manos. Con lo que le toco.
Acariciándole
ligeramente, la sensación de su cuerpo cediendo y entregándose suavemente me
llena. La enercía circula y nos sacude como una corriente eléctrica. Le hago
sentarse en el borde de la cama, con los ojos cerrados, y le pongo aceite y
le hago un masaje: espalda, hombros, cabeza, pecho y pene. Primero con mis
manos, después con guantes de cuero, y finalmente con un vibrador. Trabajamos así con
capas de sensaciones que se van creando, una sobre la otra. Lentamiente, muy
poco a poco, le hago que se situe sobre mi. El control se transfiere, el
balance cambia, y se apoya en mi más y más. Puedo sentir cómo se afloja la
tensión en sus músculos. Las presiones de trabajos, estudios, facturas e
impuestos desaparecen. Conforme quedan atrás, entramos juntos en un nuevo
espacio. Sus pezones, grandes
y firmes, su pene cada vez más grande, son un terreno adecuado para mis
juegos. Lentamente incremento la estimulación. Acariciando, amasando,
pellizcando, masturbando suavemente. Subiendo y después bajando cuando su
cuerpo empieza a arquearse, a ponerse tenso. Y después, arriba otra vez.
Quiero llevarle al borde. Ver la mirada en sus ojos: excitación, terror,
lujuria y deseo. Pero de momento está conmigo. Y viene conmigo, paso a paso. Le quiero hacer
sentir. No ver y pensar, sólo sentir. Así que comienzo a crearle una jaula
con esparadrapo. Para su cabeza. Es plateada, y parece algo sacado de una
película de ciencia ficción conforme la máscara se materializa poco a poco.
Conforme cada pedazo queda en su sitio, le escucho un suave gemido. Sólo una
parte es la respuesta física. El resto es la ejecución psicológica de lo que está
abandonando. Sus ojos están
cubiertos ahora. Su boca está cerrada. La cinta etablece una línea desde
debajo de su barbilla hasta lo alto de su cabeza, haciendo difícil incluso
los menores movimientos de su boca... no digamos ya hablar. Sólo su nariz sobresale
de la máscara plateada. No hay una sola cuerda en su cuerpo y ya no puede ir
a ningún sitio. Es irreversible. Al permitir que su cabeza esté contenida,
cubierta, controlada, empaquetada por mi, ha abandonado su cuerpo y su
espíritu y me lo ha entregado. Me gusta. Me recuerda a una novicia casándose
con su Dios, pero bajo una luz oscura, misteriora, pagana. Como un ciego, busca
su camino al centro de la cama y se queda allí, sobre su espalda, en medio de
una sábana de cuero negro. Le dejo allí un rato. Calentando el cuero.
Calentando mi visión. Y es toda una visión - cabeza de plata, desnudo, con
botas negras, el cuerpo brillante de aceite mineral. Su respiración es
profunda y fuerte, conforme las oleadas de las sensaciones pasan sobre él.
Las luces de la filmación lamen suavemente su cuerpo. El olor a cuero, betún
y aceite pasan por su olfato. Su cabeza está
atrapada como la de una momia, así que me acerco y le hablo en susurros:
"Relájate, nene. Vamos. Húndete en la matriz tanto como puedas. Déjalo
ir. Deja que la tensión escape de tu cuerpo, cada vez más abajo, hasta irse
por tus pies". |
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Conforme las últimas tensiones le abandonan, le digo que escuche mi voz y se concentre en mis palabras. Le digo que mire a la oscuridad. Como si estuviera en una habitación a oscuras y fuese un explorador de la oscuridad. "Si miras con la suficiente atención, encontrarás una eternidad de estrellas centelleando en los extremos de este oscuro vacío". Mientras le aplico
dolor-placer en sus pezones y su pene, mantengo mi mano enguantada en cuero
sobre su nariz, de manera que respire mi olor con cada una de sus
respiraciones. Lentamente se la voy aproximando, hasta que abandona todo
contacto con el mundo exterior y siento su alma a través de mis dedos de
cuero. "Respira hondo,
nene. Llévame dentro de ti". Respira más hondo y más fuerte. Sus brazos
están libres. Fácilmente podría empujarme, incluso si lo deseara, pero en vez
de eso se relaja dentro de mi. "Muy bien,
pequeño". Relajo la presión sobre su nariz, tomo su cara plateada y le
beso tiernamente. Le fotografío tumbado en la cama - vivo, moviéndose,
sintiendo. Sintiendo auténticamente. El clic de la cámara provoca una serie
de suaves murmullos. Sólo puede imaginar lo que parece ante mi, pero sabe lo
que está sintiendo. Si puedo captar mejor lo que está circulando por su
cuerpo, las fotografías serán otro capítulo de fantasía y sueños que podremos
compartir con el mundo. Es el momento de
aumentar la estimulación. Tomo las cuerdas y comienzo a dibujar líneas con
ellas alrededor de su cuerpo, anclándole a las anillas que hay en el suelo,
bajo la cama. Comienzo a mitad de la cuerda y ato nudos a lo largo de toda su
longitud. Las cuerdas acarician y se curvan sobre sus muslos y culebrean por
sus piernas. Nuevas cuerdas aparecen de los lados de la cama. Las paso a
través de la doble línea que escapa del centro de su cuerpo, y de nuevo
viajan a los laterales de la cama, creando una serie de formas de diamante.
Cada nueva línea de cuerda a través de su cuerpo es otra línea de calor. O
quizás de hielo ardiente. Las cuerdas que
fluyen de los lados de la cama mejoran las formas naturales de los músculos
de su pecho y las deliciosas líneas de su abdomen. Parte de la excitación me
la produce saber que sus músculos se han desarrollado de manera natural, a lo
largo de años de baile profesional y de sudor, creando fantasías visuales en
jardines desérticos. Este chico no es uno de esos monstruos hechos con
máquinas. De vez en cuando, le
hablo. Le susurro, le exhorto, le excito con palabras en sus oidos. Le
introduzco fantasías tan sólidas y serenas como las cuerdas que envuelven su
cuerpo. La telaraña a su alrededor se hace más sólida y fuerte. Las líneas de
cuerda se entrelazan de tal manera que no importa qué parte de su cuerpo
mnueva, siente la presión. Está inextricablemente conectado consigo mismo. Susurro a través de
la plata, en su oido: "Muévete, pequeño, muévete para mi. Déjame ver
cómo te mueves en tu telaraña". Comienza a moverse. Las cuerdas podrían
parecer hermosas para algunos pero, más importante que todo eso, son reales.
Y se mueve. Cada nueva línea de
cuerda limita sus movimientos un poco más. Cuando se mueve, descubre cuánto
puede moverse. Darse cuenta de ello le excita y endurece su pene más y más
hasta que parece algún tipo de flor exótica a punto de explotar. Para mi,
esta erótica visión, en la que está vivo y moviéndose en mis cuerdas, es un
refuerzo mental. Me enseña también dónde funciona el bondage y dónde necesita
reforzarse. Me proporciona el próximo paso a seguir, la siguiente línea que
dibujar. Sólo su pene ha
permanecido demasiado libre. Y parece que cada cosa que hago lo hace pulsar,
y lo hace más grande. Lo tomo, lo suelto, y observo cómo rebota y se eleva.
Utilizo una cinta de cuero, un regalo de otro Amo, para atar su pene y sus
testículos. Lo paso una y otra vez entre las cuerdas que cubren su cuerpo y
su pene y sus testículos, creando una segunda telaraña - sujetando,
restringiendo, enlazando y alargando su pene imposiblemente duro. Me quedo inmóvil.
Está tan excitado que lucha para tocarse el pene. Pero sus manos atadas no se
lo permiten, y sólo logran que se excite aún más. Esta es la visión de
alguien obsesionado, elegido y bendito que se mueve en sus ligaduras. En el
ojo de mi mente, no es una víctima capturada en una telaraña, sino el Hombre
del Renacimiento encuadrado en su círculo para representar la forma natural
del Universo. Como si aún fuera posible, su pene se hace más grande y su
color más profundo. Nos hallamos en un
camino sin vuelta atrás. Así que le balanceo con cuidado. Le pongo pinzas en
los pezones y utilizo un vibrador en su pene sujeto y atado. No le queda nada
por hacer, solamente sentir. De vez en cuando, le
quito las pinzas de los pezones y se las vuelvo a colocar para llevarle aún
más arriba. Puedo decir, por la forma en que se mueve, que está perdido en un
torbellino de sensaciones. De olores y sentimientos. Líneas de fuego que
entrecruzan cada parte de su cuerpo, de cabeza a pies. Un fuego que se vuelve
cada vez más ardiente hasta que se consume en el calor de su pasión, como una
estrella que explota y se transforma en un agujero negro. No es el único
afectado por este juego apasionado. Mi respiración es tan intensa como la
suya. Colapso sobre él y yacemos juntos, escuchando la armonía de nuestra
respiración intensificada conforme se hace más lenta. No es el final. La
liberación es tan importante como el atado. Los suaves lamentos que deja
escapar conforme las cuerdas se aflojan y retiran hacen que me excite otra
vez, y me vuelven a despertar intensas visiones de nuestro viaje. Enrollo
cuidadosamente cada cuerda retirada de manera que terminemos exactamente
donde comenzamos. Estamos impresionados
y complacidos de la profundidad que ha alcanzado nuestra relación. Después de
descansar y conversar, limpiamos el espacio, empaquetamos, y de nuevo retira
mi equipo por mi. "Gracias,
Señor." En la oscuridad,
exhaustros, habiendo tomado no sólo su energía, sino mis propios derechos
hasta los límites, revivo y visualizo nuestro intercambio una vez más. Y
cuando mi mente se alucina de lo que exploraremos en el futuro, de lo que
será la próxima lección, exploto sabiendo que las fotos que le he tomado son
el resultado, el último orgasmo de nuestro viaje. |
(Traducido con permiso de Bob & Raven's BDSM pages)