AZOTES
Hoy hablaremos de los azotes e intentaremos ver por
qué son divertidos....
Una
forma de ver los azotes es como otra manera de tocar a alguien. Uno de los
primeros juegos de la Dominación suele ser el spanking con la mano. Es un
castigo, una fuerte estimulación, un dolor muy placentero... Pero si alguna vez
lo habéis hecho durante largo tiempo sabéis que agota las manos rápidamente.
Pues
para eso están los látigos, fustas, etc., para azotar a alguien durante largo
tiempo sin cansaros. Hay gran variedad de utensilios para azotar: látigos de
nueve colas, fustas, canes (cañas, varas...), palas, etc, cada uno de ellos hará
que el/la sumis@ sienta cosas diferentes y cada uno tiene su particular efecto.
Un Am@ amante de los azotes llevará siempre una gran variedad de instrumentos
para azotar pero todos ellos no son más que una extensión de las manos del Am@.
¿Por
qué tanta variedad? Primero, porque todo depende de vuestros gustos y luego
porque podéis desear variar durante la sesión. Una escena de azotes puede
empezar muy suavemente, el Am@ usará un pequeño látigo para sensibilizar al
sumis@ e introducirl@ en el ritmo de la sesión, usando instrumentos cada vez más
duros mientras el/la sumis@ profundiza más y más en las sensaciones que esto
le provoca.
Estas
sensaciones son, igualmente, variadas. Una de ellas es como un impacto sólido
que te 'empuja' y hace sentir algo así como un cruce entre un abrazo y un puñetazo.
Otra es como una mordedura; algo entre un arañazo y una bofetada. Ambos tipos
de sensaciones son placenteras en diferentes formas y un Am@ diestr@ puede
alternar ambas para crear olas de sensaciones que llevará al sumis@ al éxtasis.
La
mayoría de la gente disfruta aumentando lentamente el ritmo (y la fuerza) de
los azotes lo que suele culminar en un explosivo climax de golpes. También podéis
ir disminuyendo la intensidad, acabando suavemente. O quizás dejéis de
disfrutar repentinamente, deteniendo la sesión. O puede transformarse en una
intensa escena de sexo. Pero, por lo general, se comienza suavemente, se aumenta
el ritmo lentamente y se termina de una manera muy intensa, repitiendo el ciclo
una y otra vez: suave, más fuerte, intenso y nuevamente suave, como en oleadas.
Se necesita práctica para saber cómo usarlo para inflamar a tu sumis@, pero,
como con todo, cuanto más practiques, más diestro serás.
No
penséis que todo consiste en látigos (yo, particularmente, no los uso nunca,
no me gustan) Algunas personas usan palas (raquetas) de piel o madera, a veces
con agujeros para disminuir la resistencia del aire y provocar un impacto más
duro. Otros prefieren los canes (cañas), que pueden ser gruesos o delgados, rígidos
o relativamente flexibles aunque no todo el mundo puede resistir el intenso
dolor que los canes pueden provocar. Las cucharas de madera o la espumaderas
también pueden ser utilizadas como instrumentos de flagelación.
A
veces, los latigazos o el spanking son usados como una forma de castigo, lo cual
puede ser divertido en un momento determinado pero no debería usarse durante
mucho tiempo dentro de la dinámica de una relación Am@/sumis@. No olvidéis
que los sumis@s a menudo lo encuentran erótico y si vuestro sumis@ aprende que
la mejor manera para conseguir ser azotado es ser desobediente, tendréis un mal
sumis@ entre vuestras manos. Lo mejor es separar los juegos de castigo (que
tienen la intención de divertir) de los castigos auténticos.
Cuando
azotéis a alguien tened mucho cuidado. Los azotes más duros suelen darse en la
espalda o en el culo, simplemente porque son las partes que mejor lo resisten.
Sed cuidadosos con la columna, ya que podéis romper la piel donde la vértebra
toca la superficie. Manteneos lejos de los riñones ya que podéis dañarlos si
golpeáis muy fuerte. Y manteneos también alejados del cuello, por la misma razón
que de la columna.
Por
último ten en cuenta que si azotas demasiado fuerte a alguien puedes producirle
moraduras y marcas, y si continúas puedes llegar a provocarle sangre lo que es,
decididamente, sexo inseguro. Por esta razón algunos masoquistas tienen sus
propios juguetes que sólo han estado en contacto con su sangre y sólo pueden
ser usados en ellos.